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Curso: "Teoría de la Conciencia Social". Clase 2.1 Conciencia Social en el Paleolítico: Aspectos Propedéuticos

En esta primera mitad de la segunda clase, desde una perspectiva situada de la Conciencia Social se describe la importancia de comprender las construcción histórica de las relaciones sociales y de producción, porque es desde ahí que comienza a conformarse nuestra Conciencia Social

Artículos Contra-Académicos 21 de noviembre de 2020 MSc. Esteban Paniagua MSc. Esteban Paniagua
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Imagen con fines ilustrativos Imagen tomada de: https://www.webcolegios.com/file/723032.pdf

I

¿Por qué ubicarnos en el Paleolítico para abordar un curso sobre teoría de la conciencia social? En la clase anterior hablamos de la existencia de ciertas relaciones económicas presentadas a nosotros y nosotras como una realidad única y ahistórica. De acuerdo con ese discurso, la medicación entre una mercancía y su obtención debe plantearse exclusivamente en términos monetarios. Sin embargo, la producción de una mercancía cualquiera va a implicar la mezcla de una serie de factores socialmente articulados y necesarios para que llegue a ser una mercancía como “este borrador de pizarra”. En este proceso ciertos elementos se encuentran en un estado natural y son transformados en un objeto con un sentido propiamente cultural. La transformación es producto del trabajo humano.

En este borrador que tengo en mi mano se materializa una cantidad diversa de trabajos humanos, el empleo de medios de producción y una serie de relaciones que van a constituir el proceso de la producción. ¿De dónde habrá salido la madera del borrador? No salió del hierro; salió de un árbol. En algún momento o la naturaleza produjo un árbol o alguien sembró un árbol maderable, generando el primer trabajo. Ese árbol creció y alguien, valiéndose de un instrumento, un medio de producción, una sierra, lo cortó y le llevó a un aserradero donde hicieron determinados cortes de madera (tabla, tablilla, viga, perlin, etc.). Un tipo específico de esa madera fue trasladado a un taller y le dieron un acabado con determinadas medidas y ángulos y se le colocó esta lanita para que fuera un borrador. Hoy podemos ir a la librería y comprar un borrador. Damos mil quinientos colones y nos dan un borrador.

El sistema nos ha enseñado que este es el único tipo de mediación económica. Yo desconozco totalmente todos los trabajos, los medios y las relaciones involucrados en la concreción de una mercancía cualquiera y el valor recae sobre el dinero que tengo para comprar esta mercancía. Pero este no es el único tipo de relaciones que existe y ha existido. No es sino a partir del famoso sueño de Fukuyama que se nos habla de la muerte de la historia.

¿Qué significa el mito de la muerte de la historia? La pretensión de una realidad dominada por algunas corrientes de pensamiento, principalmente de corte liberal angloamericano, de acuerdo con las cuales el capitalismo ha triunfado absolutamente y los Estados Unidos es la única potencia hegemónica mundial. En consecuencia, se despliega un discurso ideológico conforme al cual el capitalismo no tiene adversarios en el mundo y el Departamento de Estado de los Estados Unidos genera una política de relaciones exteriores cuyo objetivo era evitar el surgimiento de una potencia capaz de competirle su poderío económico y militar.

Muy a pesar de sus esfuerzos, desde 1998 China es la primera potencia mundial en el ámbito económico y actualmente Rusia se está posicionando como un freno militar para ciertos intereses estadounidenses. Podemos ejemplificar esto en el caso de Siria. Estados Unidos quería controlar Siria para continuar con el proyecto de Sadam Husein de construir oleoductos petroleros y desviar el petróleo de Irak por Turquía, tener una salida al mar Mediterráneo y evitar el conflicto geopolítico con Irán y su control del paso por el estrecho de Ormuz. Para lograrlo, los Estados Unidos pretendían derrocar el gobierno del presidente sirio, Bashar Al-Assad, pero Rusia ha mantenido históricamente relaciones diplomáticas y comerciales con Siria. De acuerdo con esta estrategia, los medios de información masiva occidentales en 2012 nos decían que el gobierno sirio estaba lanzándole armas químicas a la población civil y debía ser intervenido internacionalmente. Rusia se opuso a una invasión directa del territorio sirio y hoy en día sabemos que gran parte de la resistencia siria, apoyada por los Estados Unidos en ese año, ha constituido el Estado Islámico y eran esas facciones quienes emplearon armas químicas para inculpar al gobierno de Bashar Al Assad.

Lo anterior demuestra como la teoría de la muerte de la historia no pasa de ser un mito muchas veces infundido por los medios de comunicación. Retrocedamos a la década de 1990 y al famoso discurso de Fukuyama. La muerte de la historia fue concebida paralelamente como un proyecto de inteligencia, orientado por los experimentos de la teoría del shock, llevados a cabo en Latinoamérica. La academia iba a transmitir una selección premeditada de discursos políticos y a determinar una interpretación reducida de la realidad. Como resultado de esto, cuando vamos hoy al supermercado y vemos unas deliciosas naranjas, dirigimos nuestra mirada al precio, negociamos con nosotros mismos y nosotras mismas hacia nuestros adentros, deliberamos, las tomamos, depositamos en un carrito de víveres, vamos a la caja, pagamos esas naranjas y encontramos una satisfacción por el hecho de la transacción misma. El valor de las naranjas se reduce a un código (Deleuze y Guatari, 1985). Aquí, frente a la ventana y en el mismo Recinto Universitario, podemos apreciar estos árboles cargados de naranjas, tanto o más deliciosas que las del supermercado, pero en la mayoría de los casos no valoramos la posibilidad de ir a apear una naranja.

Hay una transformación en la conciencia social a partir de la conducción de estos discursos. Se exige que un valor monetario medie nuestras relaciones humanas. Si yo digo, por ejemplo, “Kimberly, le regalo este lapicero”, ¿qué es lo que están pasando? Se despierta la sorpresa y la sospecha por la ausencia de una relación mercantil de por medio.

Estamos mediados por el poder, pero estos ejemplos falsean esos discursos conforme a los cuales el capitalismo occidental ha sido, es y será la única forma de organización económica, real y posible. La conciencia social no es algo ahistórico ni determinado por categorías a priori del entendimiento. La conciencia social ha sido históricamente construida y contextualmente determinada por distintos intereses y relaciones de poder.

Un estudio genealógico de la conciencia social desde el Paleolítico puede conducirnos a una perspectiva crítica y deconstructiva, capaz de trascender el ensamblaje o red de discursos académicos occidentales conforme a los cuales se ha determinado a la conciencia social de una manera específica y contrastar los resultados con el modo mediante el cual esta conciencia se manifiesta en las prácticas sociales más cercanas.

Harold Lasswell es un académico y un teórico del liberalismo estadounidense quien trabajó para el Departamento de Estado de los Estados Unidos entre 1930 y 1950 y fue un elemento fundamental del reclutamiento del manejo de la comunicación, durante la II Guerra Mundial. Cuando leemos sus planteamientos nos damos cuenta de que los discursos liberales deben tener una vertiente ideológica o política sustentada por la academia, pero esta no es suficiente porque estos discursos deben manifestarse en lo que dice y hace la gente. Luego, para que los discursos liberales sean efectivos, cada uno de nosotros y cada una de nosotras, en nuestras relaciones cotidianas, tenemos que manifestar determinadas conductas y comportamientos para que el proyecto liberal angloamericano de esta época pueda considerarse efectivo.

Nuestra conciencia social en muchos aspectos ha sido construida, determinada, hecha desde fuera. Una lectura del Paleolítico puede mostrarnos como las relaciones sociales responden a otros criterios no predefinidos sino desenlazados progresivamente, conforme a diversas circunstancias.

El origen de la vida es el resultado de un proceso. Los seres unicelulares comienzan a establecer relaciones sociales en las cuales podemos entender como evolución, el desarrollo de ciertos mecanismos capaces de propiciar una mayor posibilidad o potencialidad de existencia en el tiempo. La evolución abarca tanto mecanismos de adaptación como mecanismos de mejoramiento, relacionados directamente con la calidad de vida.

De lo anterior se desprende que muchas características tradicionalmente asociadas como distintivas de las comunidades humanas son indispensables para que los procesos evolutivos generados desde los seres unicelulares y la conformación de comunidades progresivamente complejas pudieran seguir existiendo y llegaran a conformar a los australopitecinos. Pero, a pesar de que los autralopitecinos llegaron a tener relaciones sociales, una constitución anatomobiológica y un conocimiento más complejo que los seres unicelulares y todas las demás comunidades de otras especies, esto no les hace superiores a los demás seres que habitan en la naturaleza. Las comunidades de australopitecinos viven inmersas en un medio ambiente y en ese medio ambiente deben subsistir.

El hecho de que un conocimiento sea más complejo no implica que una especie sea superior a otra. En este contexto paleolítico, no hay superioridad ni inferioridad. Estas comunidades de australopitecinos van a desarrollar una evolución social caracterizada por un arquetipo de pensamiento horizontal. Los medios ambientes en los que viven estas comunidades son radicalmente adversos y las comunidades necesitan de todos y todas para existir y perpetuarse en el tiempo. Todos y todas en cada una de estas comunidades somos indispensables para que haya mayor posibilidad de existir y, por tanto, más evolución.

La evolución social se da a partir de una cohesión social. Estas comunidades de australopitecinos comienzan a desarrollar aspectos y mecanismos cognitivos necesarios para lo que será una cultura, una conciencia social y el modo mediante el cual conocemos nuestro entorno. Cada una de las especies tiene un margen similar del conocimiento sensitivo de la realidad. ¿Qué quiere decir ese margen?

Dentro de determinados parámetros, todos y todas podemos ver lo mismo; dentro de determinados parámetros, porque no podemos obviar las diferencias generadas por ejemplo con el daltonismo, la ceguera u otras manifestaciones distintas. En otras palabras, no estamos diciendo que todos y todas vemos igual sino que, dentro de ciertos parámetros, tenemos las mismas percepciones como especie.

Lo mismo sucede por ejemplo con los tiburones. Si estamos en el agua, un tiburón no nos va a ver a nosotras y nosotros como nosotros y nosotras le vemos. ¿Cómo nos vería un tiburón? ¿Se han puesto a pensar alguna vez en esto?

_ “Como carne”.

No puede ser así porque “carne” es un concepto muy humano. ¿Cómo nos vería un tiburón? Es más, ¿qué vería un tiburón cuando yo estando en el agua simplemente muevo un dedo? Vería energía que se transmite entre los músculos, porque la visión de un tiburón es super-desarrollada en relación con la visión humana y lo que vería es la energía desplegada por el movimiento de mi dedo. Esto es lo que vería un tiburón, tendría una visión microscópica a partir de la cual percibiría los choques eléctricos que se dan entre mis músculos al producir el movimiento.

Cada especie tiene en su plano más elemental una forma de percibir la realidad. Desde ese receptáculo en común comienza nuestra conciencia social, porque es necesario para que haya comunicación. ¿Qué es un receptáculo común? Algo que es común a todas y todos los miembros de la especie y sirve como punto de comparación.

No solamente en la constitución anatomobiológica tenemos similitudes. ¿Qué sucede si yo les digo a ustedes “γεια σας”? ¿Me entendieron? No me entendieron porque estoy utilizando un expresión propia de otra lengua. Para nuestras comunidades y grupos culturales, esa lengua no es algo en común, a diferencia si digo “γεια σας” en Grecia. Tenemos algo en común que parte incluso de nuestra percepción, de nuestra forma de ver y esa forma de ver, esa forma de oír, gustar y tocar es transformada históricamente por el poder. De ahí que sea importante iniciar este recorrido en el Paleolítico.

¿Ustedes creen que nosotros y nosotras percibimos igual a como percibían las personas hace cincuenta años o como perciben las personas que viven en otros medios ambientes y culturales? A modo de ejemplo, conozco un señor quien tuvo un negocio de apicultura; aprendió empíricamente la técnica, leyendo libros de Escuela para Todos. Él es un agricultor de sepa. Su escolaridad es primaria. Un señor de 65 años. Una vez me explicó el proceso ejecutado por él para obtener la miel. Él se bañaba con un tipo de jabón conocido como jabón de chancho, el cual se caracteriza porque no tiene olor; se ponía una pantalonera; se metía en el criadero de abejas; tomaba la miel y salía. Las abejas no le picaban. Yo le pregunte “Don Balo, ¿cómo hacía para que no le picaran las abejas: si yo estoy aquí afuera y molesto a una abeja de seguro me pica?”. Él me contó su secreto: las abejas atacan por el olor; él se bañaba con ese jabón, no utilizaba desodorante, ni perfume ni nada que pudiera obstruir su olor natural; así entraba sin tener miedo, porque si tuviera un poco de miedo, su cuerpo olería distinto y entonces sería picado por las abejas. Vean todo ese conocimiento, sin la necesidad de poseer una explicación epistemológica validada por la ciencia; sin necesidad de recurrir a artificios académicos. En este caso hay una percepción distinta de la realidad y podemos comprender como nuestra percepción es modelada.

Se nos dice que tenemos cinco sentidos. Yo no creo que tengamos tan solo cinco sentidos. Tampoco creo que haya un sexto sentido. Creo que hay múltiples sentidos que se nos han regulado debido a factores culturales e intereses del poder. Por ejemplo, ¿a ustedes no les pasa que en algunos contextos pueden sentir las intensiones de las personas, se dicen “esa persona tiene mala vibra” o “esa persona no es sincera”? Eso se da en algunos contextos y en otros no porque culturalmente se nos ha mediado así.

Cuando hablamos de fenómenos de callejización, por ejemplo, la gente tiene ese instinto más despierto y eso provoca una percepción distinta; la gente siempre está pendiente de la energía de la gente y de percibir-sentir, acaso intuir, sus intenciones. El modo de percibir y de sentir ha sido construido cultural y políticamente, ¿podría haber pasado lo mismo con el modo de intuir? De ahí la importancia de comenzar a estudiar la conciencia social desde el Paleolítico.

La primera relación de semejanza que podemos encontrar entre los miembros de una misma especie es un cierto parámetro general en el modo de percibir. Sin embargo, lo que comienza siendo algo que se nos presenta como natural va a ser determinado por las distintas comunidades y su interacción con el medio. Luego, lo importante para la comunidad es el desarrollo de mecanismos y procesos que aumenten la potencialidad de perpetuar su existencia en el tiempo.

Este desarrollo podemos contemplarlo desde el Paleolítico. Mediante la confección de herramientas podemos reconocer las transformaciones en la conciencia social y la red social del trabajo, así como de otro tipo de evolución paralelo a la evolución social: la evolución tecnológica. En las circunstancias del Paleolítico, encontramos comunidades con una evolución en las relaciones sociales, característica de una cohesión social, paralela a una evolución tecnológica, manifiesta en la producción de medios de producción y la obtención de satisfacciones para las necesidades.

Los australopitecinos van a utilizar el primer tipo de herramientas, las cuales son meros objetos en completo estado natural. No hay una transformación física del objeto sino en el uso del mismo. Es algo muy simple, pero recordemos que lo simple suele comprender lo más complejo.

El hecho de cazar aves, obtener una presa en un contexto geológico y climatológico como el de las circunstancias en las que viven los australopitecinos, es fundamental para existir. ¿Qué sucede cuando estos animales que tienen un esqueleto ligero y son pequeños, individualmente vulnerables ante muchos peligros (como otros animales con esqueletos más fuertes y caparazones grandes, animales depredadores, deseosos de devorarles), animales que viven sobre los árboles para poder subsistir, toman una roca del suelo y la arrojan contra una presa? Es algo tan pequeño, pero tan grande en relación con lo que significa para la evolución o el aumento de posibilidades de existir por más tiempo.

En estas condiciones, lo que significa arrojar un roca, quebrar una rama para excavar en el suelo o usarla para defender y salvar la vida; no soy matemático ni voy por alguna línea de la filosofía de las ciencias sociales cercana a la estadística, por lo que no podría brindarles un número ni me interesa la comprensión cuantitativa de esto: ¿Cuántas posibilidades de subsistir surgen con la introducción de estos usos simples?

Esto también implica un cambio en la percepción de la realidad. Ese objeto antes estaba ahí y no me servía de nada, pero ahora me ayuda a obtener satisfacciones para mis necesidades, donde mis necesidades no son mis necesidades, porque no hay una noción de individualidad, sino las necesidades de mi comunidad.

Estas características, desarrolladas por los autralopitecinos en el Paleolítico, son sumamente importantes para nosotros y nosotras. Por ejemplo, cuando hacemos un trabajo comunal, cuando vamos a trabajar en una comunidad, podemos encontrar distintas relaciones sociales primarias de cohesión social y de una concepción orgánica de la sociedad. Esto lo pueden relacionar con sus futuras funciones como trabajadores y trabajadoras sociales.

Volviendo a los australopitecinos, el uso de herramientas en completo estado natural implica una leva participación de los lóbulos frontales en el conocimiento de estos seres con una capacidad cerebral de apenas 600 cc. El tamaño de su cerebro será directamente proporcional a la complejidad potencial del conocimiento producido en ese cerebro. Al respecto de esto, hay una leve participación de la parte frontal o la zona cerebral encargad de la lógica.

La lógica muchas veces se nos presenta como una disciplina académica sumamente compleja y que no es para todo el mundo o no puede ser aprendida por todos y todas, porque existe una multiplicidad de conocimientos. Sin embargo, la lógica es algo cotidiano y tiene una raíz muy funcional. Pero, ¿qué es la lógica en filosofía? Es la ciencia del pensamiento, la ciencia de la forma del pensamiento. A la lógica en la filosofía no le interesa el contenido mismo de lo que pensamos. Desde esta perspectiva se nos ha acostumbrado a creer que la lógica no se relaciona con estos contextos funcionales en los cuales comenzamos a encontrar los gérmenes primitivos e históricos de la lógica. La lógica como disciplina es indiferente a la asociación de un objeto con un medio para obtener otro objeto, el cual va a satisfacer una necesidad. La lógica disciplinarmente se asocia a cuestiones meramente artificiosas de acuerdo con las cuales lo propiamente científico es la forma del razonamiento, a partir de la cual podríamos decir “Todo S es P”, “X es S”, por lo tanto, “X es P”.

Esa lógica clásica pareciera a mucha gente ser algo muy difícil; podríamos diagramar estas fórmulas y darnos cuenta de que esto se debe a que ningún elemento de S es no P y que la conclusión obtenida es válida porque estaba contenida en las premisas. ¡Qué cosas más complejas! ¿Verdad? Esa es la lógica analítica, pero la lógica humanana no es así.

La lógica analítica es el residuo académico actual de procesos muy distintos. Cuando yo tomo un objeto del suelo y me sirve para algo, hay una participación de la lógica; una participación elemental o un germen primitivo de lo que posteriormente será la lógica; estoy estableciendo una relación al mismo tiempo que estoy dándole un sentido a algo que antes no lo tenía.

Por otra parte, en estos procesos también participa la parte parietal del cerebro de los australopitecinos o aquella responsable de la memoria. Si la parte frontal es la encargada de ese tipo de relaciones mediante las cuales no necesariamente se plantean esas fórmulas de la lógica analítica sino de otro tipo de cosas como la relación de un objeto con una funcionalidad que antes no la tenía; la parte parietal del cerebro va a permitirnos recordar esto. De ahí la importancia de la memoria para nuestra cultura.

Académicamente hoy se nos hablaría de memoria cultural, pero podemos ver esto desde otra perspectiva. ¿Ustedes han visto a un pollito comiendo maíz? ¿Se han preguntado por qué si el pollito pica y luego se distrae en otra cosa ya no sabe dónde estaba el granito de maíz? ¿A qué se debe esto? La memoria de un pollito es de cinco segundos. Vean ustedes la importancia de la memoria. ¿Qué sucede, por ejemplo, si un ser australopitecino toma una roca y la arroja sobre una presa y obtiene una satisfacción, en este caso alimenticia, pero a la comunidad se le olvida esto? La memoria es tan funcional para la constitución de la cultura como la innovación cultural.

A pesar de lo anterior, en las dinámicas cerebrales de estos seres australopitecinos predominan las amígdalas o las partes del cerebro encargadas de los estímulos y los instintos, porque ellos tienen que estar alerta de todo: para cazar, no ser cazados ni cazadas, beber agua, etc.

Otra parte fundamental de su cerebro es el tallo cerebral, cuyo desarrollo hemos perdido en gran medida en este proceso de alienación humana. Hemos perdido facultades muy desarrolladas por homínidos anteriores e incluso por otros homo sapiens sapiens. La locomoción es una de esas facultades. Veamos esta situación: ¿quién de las personas que se encuentran aquí todavía trepa a los árboles? ¿Ya nadie trepa a los árboles?

_ Yo.

¿Una persona en toda la clase?

_ Yo.

Dos personas y conmigo tres todavía trepamos a los árboles. Piensen en las facultades locomotoras necesarias para trepar a los árboles. La semana pasada tomamos el ejemplo de la pobreza para merodear el concepto de conciencia social. Las facultades locomotoras están directamente relacionadas en nuestro contexto actual con la sobrevivencia. ¿Qué sucede si en este momento hay una escasez de alimentos en el mundo?¿Quién va a sobrevivir? ¿La gente acostumbrada a comer caviar?, ¿la gente a la que solo le gusta comer langosta en mantequilla de ajo?, ¿esa gente va a sobrevivir? No. Sobrevive la gente acostumbrada a sobrevivir en una situación de escasez.

Profundicemos un ejemplo: la escasez de agua. ¿Qué pasa si usted no bebe agua hoy?, ¿y si no bebe agua mañana y no hay agua para hacer una olla de arroz ni para preparar ningún alimento, ni para bañarse? Uno llega a hacer lo que sea por un poco de agua. Hay un charco en el suelo y uno toma agua de ese charco. A una persona acostumbrada a comer langosta con vino blanco bien frío, ¿le va a ser fácil tomar agua de un charco, trepar a un árbol, etc.? Vean las relaciones históricas: hay determinadas facultades que hemos ido perdiendo en este proceso socio-histórico.

 

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