Más allá de la Cortina Más allá de la Cortina

Discurso de Raúl Zurita después de recibir el XXIX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoaméricana

Nuestro querido Raúl Zurita, quien escribió en el desierto de Atacama el verso con que bautizamos nuestra Revista Ni pena Ni miedo, recibió ayer, 25 de noviembre, su Premio Reina Sofía de Poesía Iberoaméricana. Les compartimos su hermos discurso. "Hemos escrito con mis compañeros parte quizás de los más grandes poemas de nuestra generación, pero los grandes poemas solo cuentan si son un pretexto para la bondad, porque solo desde esa bondad la poesía estará cumpliendo con el único papel que le da sentido: celebrar la vida, llorar la muerte, e imprimir sobre los martillados rostros de lo humano, los rasgos aún inimaginables de una nueva eternidad".

Ni pena ni miedo 27 de noviembre de 2020 Raúl Zurita
Zurita
Raúl Zurita Discurso tras recibir su Premio Reina Sofía

Majestad, Señora Presidenta de Patrimonio Nacional, Señor Rector de la Universidad de Salamanca, Señor Secretario del Jurado, Señor Ministro de Cultura y Deporte, autoridades, señoras y señores:

Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

He venido repitiendo esas líneas casi como un mantra, como un pulso que me late tras la sien sin dejarme. Es el comienzo de "Hijo de la luz y de la sombra" de Miguel Hernández, uno de los más grandes poemas escritos en castellano, y he querido recordarlo aquí como un testimonio ante ustedes y ante todos los poetas de España y Portugal, de mi admiración, de mi gratitud y de mi reconocimiento. Hoy, en el Día internacional contra la violencia de género, vengo a agradecer profundamente la enorme distinción que me han conferido al otorgarme este Premio que lleva el nombre de su Majestad, y expresarles asimismo mi gratitud a la Universidad de Salamanca y a Patrimonio Nacional Es un alto honor que entiendo como un homenaje al gran río de la poesía del cual todos no somos sino pequeños eslabones. Recibo entonces este premio con alegría, orgullo y, al mismo tiempo, con pudor y vergüenza. Es demasiado todo lo que no hemos hecho, todo lo que no estamos alcanzando a hacer, todo lo que debimos entregar y que tal vez ya no entreguemos.

Vengo de un país de desaparecidos que hoy se ha volcado fervorosamente a las calles en su lucha por recobrar su dignidad y la poesía es parte de esa lucha. No se devolvieron los cuerpos, es decir; no se le devolvió a la esposa el cuerpo de su esposo, no se le devolvió al niño pequeño el cuerpo de su padre, no se le devolvió al anciano el cadáver de su hijo, y fueron los poetas quienes debieron descender a la tibieza de la tierra que acogió esos restos, a las espumas del mar que mecieron esos cuerpos quebrados, a la piel reseca del desierto que preservó esos torsos rotos, y restaurar las palabras que ellos no alcanzaron a decirnos ni a decirse. Le correspondió a la poesía cumplir con las exequias de los ausentes, sancionar sus vidas y enterrar en las tumbas del lenguaje lo que los vivos debían haber enterrado en las tumbas de sus muertos.

No se me escapa el terrible momento que el mundo está atravesando, por lo que les agradezco doblemente el que se haya realizado esta ceremonia de cuerpo presente. Son, lo sabemos, centenares de miles de muertos, más la secuela de miseria, injusticias e inequidades monstruosas que la pandemia ha revelado en toda su pavorosa evidencia. Asomándonos desde los bordes de la vida, desde su tumefacción y heridas, hemos muerto en cada cuerpo que muere, hemos enmudecido en cada una de estos finales silenciosos, sin abrazos, sin ilusiones, y en lo más oscuro del dolor y de la pérdida, con los ojos llorosos, hemos entrevisto también la trama de un amor incancelable instalado en el corazón mismo de la tierra. De esta tierra que a pesar de todo nos ama.

Lloramos, nacemos, caemos en batallas que no eran nuestras, miramos los deslindes cada vez más nítidos de las capitales del dolor, como las llamo Paul Eluard, y entendemos que si el amor culmina es porque nos fue dada esa piedad por cada detalle del mundo, por esa hoja que cae y por esa hoja que brota, por el olor que deja la lluvia en los árboles, por ese ser que nace abrazado a la cruz de su cuerpo que es el mismo cuerpo en el que morirá crucificado.

En un mundo de víctimas y victimarios, la poesía es siempre la primera víctima, pero es también la primera que se levanta desde su propia muerte para decirnos a los sobrevivientes que, no obstante todo, vendrán nuevos días. He intentado describir esos nuevos días y esa es quizás la única razón por la que estoy aquí. He imaginado largas sagas alucinantes, poemas interminables que se me borraban como polvo en los dedos en el momento de escribirlos; he visto el Pacífico suspendido sobre las cumbres de Los Andes y cuadrillas de aviones dibujando con líneas de humo en el cielo el rostro de mi madre Ana Canessa que a los 96 años sigue escuchándome; he recordado la cara de alguien que no puedo recordar: la de mi padre muerto a los 31 sosteniéndome un segundo más entre sus brazos. He entrevisto desiertos enteros escritos y países hechos de amor y de muerte donde me encuentro con quienes amé y que tal vez me amaron, antes de esfumarse en sueños incomprensibles. Me he roto, he intentado cegarme tal vez porque creí que así podría fundirme con mi país desollado y retener por más tiempo las manos del amor desaparecido entre las mías, pero mi amor no ha sido suficiente. Me he entregado, allí están mis libros con mis afectos y desafectos, pero mi entrega no fue bastante y no sé si alcanzaré a soñar las imágenes y las palabra finales que todo poeta le debe al mundo.

Acosados por la deriva de una historia de la que todos somos parte y que no ha cesado de exhibir su violencia, su impiedad, su crueldad, su indiferencia: en este minuto hay una balsa con inmigrantes naufragando, en este minuto hay alguien que muere frente una frontera cerrada, en este minuto, en algún lugar, hay una ciudad que está siendo bombardeada, y entendemos entonces que la tarea no era escribir poemas, ni pintar cuadros, ni componer sinfonías, sino hacer de la vida una obra de arte, el más vasto y hermoso de los cantos, la única gran sinfonía frente a la cual valía la pena luchar y morir. No fue así y ese fracaso lo arrasa todo. No construimos el Paraíso. No hicimos de este mundo un Nuevo Mundo, no fue La Vida Nueva.

Pero es precisamente ese Paraíso, ese Nuevo Mundo, esa Vida Nueva, la razón de ser de todos los poemas, de cada verso, de cada una de sus sílabas y letras. Cada uno es el puerto de llegada de un río inmemorial de difuntos que terminan en nosotros y donde nuestras palabras vivas van recogiendo el coro infinito de las palabras muertas. Puede que no sea más que un desvarío, pero he llegado a creer que la historia de una lengua es la historia de las infinidades de seres que yacen en cada sonido que hablamos, y cuando volvemos a usar esos sonidos, esas pausas, esos acentos, les estamos dando a ese mar antiguo de voces los sonidos de un nuevo día. Hablar es hacer presente a los muertos. Una lengua antes que nada es un acto de amor, ella es el “Amor constante más allá de la muerte” de Francisco de Quevedo, y nos sobrepasa infinitamente porque es la única resurrección que nos muestra el mundo.

Morimos en nuestras lenguas madres y volvemos a nacer en ellas. Esa es la demencial apuesta de la poesía. Ella no puede derribar una dictadura ni curar una pandemia, pero sin la poesía nada es posible porque la esperanza de un nuevo día está inscrita en lo más imperecedero del sueño humano. Vislumbramos entonces los contornos de una solidaridad y justicia también inconmensurables que pronunciando las palabras que solo nuestros poemas conocían, que solo nuestra sed, que solo nuestra hambre de amor conocían, en las que sucesivas muchedumbres mirarán las imágenes de este tiempo y se preguntarán por esta época bárbara y feroz. Nada quedará allí de nosotros y sin embargo algo de nuestros ojos muertos estarán mirando a través de esos ojos vivos. Intuimos así que tal vez la única realidad que existe es aquella que se ve entre las lágrimas: esa iridiscencia del mundo que solo pueden captar los ojos que lloran. Como si nos llamaran desde esa bruma adivinamos los contornos aún borrosos del otro, de su cara cubierta que se acerca como si quisiera besar nuestra cara cubierta solo para confirmarnos que estrechar la vida de otro entre tus brazos y ser estrechado por la vida de otro entre sus brazos, contiene lo crucial; el dolor, el fervor y la maravilla a veces desesperada de la existencia.

Hemos arrastrado así mundos tras mundos, pero nuestro amor no ha sido suficiente. Hemos escrito con mis compañeros parte quizás de los más grandes poemas de nuestra generación, pero los grandes poemas solo cuentan si son un pretexto para la bondad, porque solo desde esa bondad la poesía estará cumpliendo con el único papel que le da sentido: celebrar la vida, llorar la muerte, e imprimir sobre los martillados rostros de lo humano, los rasgos aún inimaginables de una nueva eternidad. Porque un poema solo existe si puede resistir el vendaval de la eternidad y una de sus condiciones más insoslayables, y quizas crueles, es que no puede sino ser extraordinario. No hay poemas pequeños; no existe la poesía intimista, como no existe la poesía social, ni la poesía exteriorista, ni la poesía experimental, ni la antipoesía. La única poesía que existe es aquella que puede ser musitada frente a un ser que muere o leída en voz alta frente al mar.

Hablo entonces del dolor y de un lenguaje de ángeles que estará o no estará esperándonos, que escucharemos o no escucharemos, que es el lenguaje de los que se encuentran, de los que sólo pueden abrazarse, de los que no tienen otra posibilidad en este mundo que la de abrazarse, más allá de las pandemias, más allá de la vida, más allá de la muerte. Una humanidad no es nada sin eso. Incluso sin el sueño de eso. No es más que una simple constatación: No podemos ahora abrazarnos, pero nada persiste ni nada vive fuera del abrazo. Ser un ser humano es tener de tanto en tanto la posibilidad de recordarlo, ser un criminal, un dictador o un genocida es darse de tanto en tanto la posibilidad de olvidarlo.

Termino entonces este agradecimiento con mi abrazo, con la culminación de mi amor, con mi vida, con mi noche, con mi sueño y mi despertar:

Para ti Paulina, este poema de un artista desmembrado

Madrugada, enero, 2020

De ése que te mira mientras duermes, apenas un
gesto y la fiebre. Apenas quizás una mano; esa
que tomó por primera vez la tuya emergiendo por
un instante desde el temblor de sus manos. De
ése estos escombros que se desmoronan siempre,
que caen siempre. De ese tal vez sus pómulos
y la marca de un dios menor que sigue quemando
su mejilla. De ese quizás solo esa ruta llorosa
y perdida que tomó el camino hacia tus brazos.
De ti la gloria del primer día clavado para
siempre y el fulgor de tus ojos mirando afuera
la intemperie nevada de las montañas. De ti la
feroz mañana imprescriptible en que babeantes
ante tu belleza las fieras sanguinarias no
sabían si amarte o morderte. De ti la fidelidad
de un día que cae, de un cielo y de un mar que
caen, de un hombre de espaldas estrechas
que cae y que suelta su mano de la tuya para
que tú no te caigas, para que no se derrumbe
la invalidez de su noche sobre tus estrellas.


Muchas gracias. Eternamente agradecido.

 

Toque para compartir

Colabora con 10$ y ayuda a que este proyecto autogestionado siga en linea

Te puede interesar

Rodrigo Arroyo

POEMAS DE RODRIGO ARROYO, CHILE.

RODRIGO ARROYO
Ni pena ni miedo 12 de diciembre de 2020

Rodrigo Arroyo, Curicó 1981. Licenciado en Artes por la Universidad de Playa Ancha. Editor en Ediciones Inubicalistas. Vive y trabaja en Valparaíso. He publicado los libros: - Chilean poetry, Editorial Fuga 2008 - Vuelo, Ediciones Inubicalistas 2009 - Mausoleo, plaquette, Cuadro de Tiza Ediciones, 2012 - Incomunicaciones, Ediciones Inubicalistas 2013.

5A1A8971

POEMAS DE ANDREA MURIEL, MÉXICO

ANDREA MURIEL
Ni pena ni miedo 08 de diciembre de 2020

Andrea Muriel (Ciudad de México, 1990). Escritora, traductora y editora. Estudió la licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica en la BUAP y la maestría en Letras Modernas – Inglesas en la UNAM. A veces el amor es un cactus (2019) es su primer poemario.

NOTA EDITORIAL: Recomendaciones literarias para este fin de año.

Sebastián Miranda Brenes
Ni pena ni miedo 19 de diciembre de 2020

La revista Ni pena Ni miedo entra en una pausa de fin de año para preparar nuevo material y nuevas recomendaciones para este 2021. Agradecemos a todas las personas que han leído nuestras publicaciones y por supuesto, a todas y todos los escritores que han confiado en nuestro trabajo y nos han compartido sus textos.

rafael rubio

Poemas de Rafael Rubio, Chile.

Rafael Rubio
Ni pena ni miedo 23 de enero de 2021

Rafael Rubio Barrientos: poeta y académico. Autor de los siguientes libros de poesía: Arbolando (1998), Madrugador Tardío (2000), Luz Rabiosa (2004), Mala Siembra (2010), Caudal (2012), Viernes santo (2019). Ha obtenido los siguientes premios: Premio FEUC (Federación Estudiantes de la Universidad Católica), Premio poesía joven Armando Rubio, Premio de Poesía Pablo Neruda (2006), Premio Academia Chilena de la Lengua, Premio Municipal de Literatura, Premio Gabriela Mistral. Ha sido incluido en diversas antologías y revistas de circulación nacional e internacional.

58581895_10156518831953458_2017236308027506688_n

Poemas de Diana Carolina Daza Astullido, Colombia

Diana Daza Astullido
Ni pena ni miedo 21 de noviembre de 2020

Diana Carolina Daza Astudillo. Bogotá, Colombia 1980. Poeta y promotora cultural. Dirige el proyecto editorial independiente Piedra de Toque y el periódico virtual cultural Tinto y Tinta. Ha publicado: “El abrazo de los días grises”, “Domingo, vendedor de globos”, El “Nacimiento de la Gargoleana” y “El azul de las cosas. Hace parte de la agrupación Pelo e´ Gato como interprete vocal.

Relatos construccion de micro mundos con Gabriela Alemán, Bernabé Berrocal y Flory Vargas

Relatos construccion de micro mundos con Gabriela Alemán, Bernabé Berrocal y Flory Vargas

Gabriela Alemán, Bernabé Berrocal y Flory Vargas
Ni pena ni miedo 30 de noviembre de 2020

Para esta FILCR 2020 virtual Uruk Editores organizó el conversatorio "Relato: construcción de micro mundos" en el que participan las escritoras Gabriela Alemán y el escritor Bernabé Berrocal. En este conversatorio hablaron de sus más recientes publicaciones: "La muerte silba un blues" de Gabriela Alemán, "La mujer que vendría lunes" de Bernabé Berrocal y "Las hijas del sol de sangre" de Flory Vargas, los tres publicados por Uruk Editores en el 2020.

Lo más visto

download

¿Qué es el empleado público?

MSc. Esteban Paniagua
Realidad Nacional 04 de enero de 2021

Este artículo trata de explicar como la mal llamada "clase política", compuesta por el presidente, ministros, diputados y altos jerarcas de las instituciones son los empleados públicos culpables de la crisis económica del país, a pesar de que se nos presentan como si no fueran empleados públicos y los otrosempleados públicos tuvieran la culpa de su mala administración

download

El machismo en la literatura

Katia-Sofía Hakim, Aura Sabina y Tanya Cosio
Festival del Norte 25 de diciembre de 2020

En este interesante foro de discusión, Katia-Sofia Hakim (Francia), Aura Sabina (México) y Tanya Cosío (México) nos brindan importantes testimonios y reflexiones sobre como se vive el machismo en el medio literario. El foro se desenvolvió en el Festival Internacional del Norte, Poesía en Tránsito

download-1

La gigantesca huella de Mario Devandas Brenes

Rogelio Cedeño
Realidad Nacional 26 de diciembre de 2020

El día de ayer, Costa Rica perdió a un gran luchador social, un defensor de la CCSS y de la institucionalidad costarricense. En homenaje a Mario Devandas Brenes, el día de hoy les presentamos este artículo de Rogelio Cedeño, dedicado a su huella y su trayectoria.

Foto Olivas

LA POESÍA COMO DISCIPLINA: Un acercamiento a la obra de Juan Carlos Olivas, Costa Rica.

Sebastián Miranda Brenes
Ni pena ni miedo 12 de enero de 2021

A continuación un acercamiento al trabajo literario del poeta costarricense Juan Carlos Olivas, Turrialba, 1986. "...yendo un poco más allá de sus libros, como conozco a Juan Carlos personalmente, su obra ya numerosa y reconocida internacionalmente, no se debe solo a su talento, sino que como todo artista, trabajador o persona sobresaliente, hay una ardua disciplina atrás de su trabajo. Un escritor que se sienta a diario en su estudio a leer, a escribir y autocorregir sus textos con rigurosidad. Un escritor que estudia a conciencia estilos, formas, uso del lenguaje de los y las grandes poetas de las distintas lenguas. Un artista dedicado completamente a su oficio, ... Alguien atento a su contexto, a su entorno y que ha ido plasmándolo en su obra".

download

¡Policía "bueno" y policía "malo"!

Ítalo Cortés
Internacionales 09 de enero de 2021

En este artículo Ítalo Cortés se refiere a los últimos acontecimientos en el capitolio de Estados Unidos y a como no podemos esperar mejores relaciones con los demócratas en el poder en Nuestra América, ya que estos juegan el papel del "policía bueno"

13.-Noticia-1-820x410

“Mi madre no solo me enseñó la rebelión, también me enseñó a luchar”

Sakine Cansiz
Biografías 10 de enero de 2021

Para conmemorar el aniversario del asesinato de Sakine Cansiz, Fidan Dogan y Leyla Saylemez el 9 de enero de 2013, ANF publicó un extracto de la autobiografía de Sakine Cansiz, “Toda mi vida fue una lucha”, al cumplirse 7 años del asesinato de las tres revolucionarias kurdas. Reproducimos este articulo, con motivo del 8vo aniversario de su muerte.

Captura de Pantalla 2021-01-03 a la(s) 10.41.43

El maletín y la cajita

David Monge Arce
Reflexiones 03 de enero de 2021

Con esta entrega iniciamos una serie de críticas de cine, realizadas por el escritor costarricense David Monge. Esperamos sean de su agrado y les invitamos a comentar sus apreciaciones sobre las películas analizadas

Boletín Semanal