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Debilitamiento de las instituciones públicas: Entrevista completa a Jorge Marchena Sanabria

A continuación se presenta una entrevista realizada al historiador Jorge Marchena Sanabria, quien nos comenta el proceso de debilitamiento institucional en Costa Rica mediante las causas, mecanismos empleados, sectores interesados, etc.

Entrevistas y charlas 29 de mayo de 2020 Memoria Histórica
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¿Quiénes son los que realmente ganan con el debilitamiento de instituciones públicas? Imagen tomada de https://www.centralamericalink.com/noticia/costa-rica-enfrenta-desigualdad-historica

En Costa Rica, siguen aumentando los discursos que insisten en disminuir el presupuesto, cerrar y privatizar las instituciones públicas. En el diario Más allá de la Cortina nos preocupa esta situación y, por lo tanto, queremos exponer la entrevista completa sobre el debilitamiento de instituciones públicas que se le hizo al historiador Jorge Marchena Sanabria.  Es una necesidad continuar desarrollando estas temáticas, por lo que esta entrevista puede ser de utilidad para docentes, investigadores, estudiantes, etc., ya que es fuente primaria para futuras investigaciones. 

Se desea extender el agradecimiento al historiador Jorge Marchena Sanabria por aportar sus conocimientos y apoyar este proyecto. 

Entrevista a historiador Jorge Marchena Sanabria

1. ¿Cuáles son las principales causas del debilitamiento de las instituciones públicas en general?

Básicamente, es un largo proceso de cuarenta años (pues inició hacia 1980, un poco antes) concentrado en promover las políticas neonconservadoras o neoliberales, como se les suele conocer. Se podría simplificar y afirmar que ciertos grupos privilegiados no querían la intromisión del aparato estatal en materia económica y buscaban favorecer los procesos de privatización de instituciones públicas, con los casos insignes de la CCSS, el ICE, entre otros. Siempre hay que tener presente, que sectores como energía y salud (sobre todo la venta de fármacos), son actividades muy lucrativas y por ello, ha persistido ese deseo de que pasen a manos de los sectores privados. Aquí, también cabe anotar que esto implica la transferencia de riqueza pública (hecha a partir de impuestos, deuda, etcétera) a grupos muy reducidos.

También, ha sido un proceso no desprovisto de contradicciones, en público, en sus medios de comunicación, las élites costarricenses abjuran de la intervención estatal; pero, la realidad es que el Estado, durante décadas, ha promovido su enriquecimiento, a través de prácticas clientelares, subsidios, enormes exoneraciones y la ausencia de políticas fiscales que graven adecuadamente a los ricos. En este último punto, se encuentra una clave fundamental, del debilitamiento institucional: los grupos poderosos necesitan de un Estado débil, testaferro o títere, ya que uno fuerte, honesto y verdaderamente democrático, les implicaría el aumento de los impuestos de renta, propiedad y la distribución de la riqueza y eso no lo aceptan, las élites, ni en Costa Rica, ni en Estados Unidos o en casi todo el mundo capitalista (lo que es decir, prácticamente todo el planeta). 

2. ¿Cuáles han sido los principales mecanismos empleados para debilitar las instituciones públicas?

Tal vez esta respuesta le desagrade a muchos, pero desde mi postura, lamentablemente, el Estado costarricense se encuentra en manos de los grupos poderosos y aquí cabe señalar, que la élite de este país merece cierto crédito: es calculadora, rechaza la violencia explícita y tolera, incluso fomenta, las válvulas de escape; ya que le ofrece ciertas condiciones óptimas a las clases populares (un nivel básico de subsistencia) y con ello, evita mayores cuestionamientos (sobre todo, estructurales). Volviendo al punto inicial, esta misma élite ha mantenido el control sobre las fuentes de la riqueza, los medios de comunicación y a lo largo del siglo XX, ha financiado a los principales partidos políticos; es decir, la mayoría de gobiernos han bailado bajo su ritmo. En gran parte, muchas políticas económicas han sido gestadas en los salones de sus mansiones y aquellos proyectos o iniciativas populares que atentan o socavan sus privilegios, han sido derrumbadas. También, es importante consultar nuestra historia y observar que la democracia burguesa oligárquica con la que contamos, fue instituida por estos mismos grupos, muchos padres de la patria fueron parte de la oligarquía, la cual sigue vigente.

Entonces, ¿cuál ha sido el principal mecanismo?, pues tener el control sobre el grueso del aparato estatal y sobre todo, la última palabra. Los grupos de poder –y hay que insistir en esto– cuentan con los principales medios de comunicación, con grandes recursos económicos (empresas muy grandes a nivel continental), el apoyo de casi todos los partidos e inclusive, socios académicos (no solo en las instituciones privadas neoliberales, sino también, en las universidades públicas); durante décadas (o incluso más) han contado con casi todas las ventajas.

3. ¿Son los mismos mecanismos empleados para debilitar las instituciones públicas a inicios del siglo XXI los que se utilizan en la actualidad?

Retomando puntos anteriores, se podría decir que sí, sin duda; un fuerte control sobre el Estado por décadas, desde el inicio mismo de la República. Ahora, podemos aprovechar y llamar la atención sobre otros mecanismos. Uno, lo situaría en los medios de comunicación, totalmente oligárquicos, ya que el principal (fundado en la década de 1940), le sirve al complejo empresarial más rico de Costa Rica y el otro grupo (nacido en 1979), ha sido un dechado de amarillismo y sensacionalismo; ambos, defensores de un acérrimo discurso neoconservador. Gran parte de lo anterior, también se le puede aplicar a los noticieros (y en general, a los canales de televisión abierta). Pero más allá de esto, los medios en este país –incluyendo los esperpentos que están germinando en redes sociales o en internet en general– carecen de verdaderos departamentos de investigación y el primero que citamos, está plagado de opiniones descaradas de empresarios y políticos de dudosa reputación, por eso el ciudadano promedio, no puede identificarse ni encontrar mayor simpatía con los intereses tan elitescos de estos destacados columnistas. Son notas escritas por la élite y únicamente dirigidas a otros miembros de la élite, y tienen carácter de ordenes, consejos y hasta como advertencias; no son noticias ni información. 

Por otra parte, en las últimas semanas, hemos visto –en mi caso, perplejo– la explosión descarada de teorías de conspiración, de discursos anticiencia, de llamados de odio, racismo, etcétera. La base de ello, la podríamos encontrar en la cultura y los medios, pero inclusive, en el sistema educativo y este me preocupa aún más que el punto anterior y cabe agregar, que es generalizable a muchas naciones supuestamente desarrolladas. Los sistemas educativos en boga, mantienen los enfoques autoritarios, disciplinarios (como bien planteó Foucault) y en Costa Rica se celebran los supuestos altos niveles educativos, pero contamos con un sistema que enseña a leer, escribir, usar la calculadora, escribir en Word, algunas palabras básicas en inglés y en otros casos, la preparación de una mano de obra un poco más sofisticada, aunque predestinada a trabajos extenuantes y mal pagados. Tenemos en general, una población educada solo en lo básico y también adoctrinada (con los mitos del país más pacífico, democrático, excepcional, verde, feliz…), pero no crítica; en la que los discursos xenofóbicos, homofóbicos, machistas, las supercherías están cobrando fuerza.

La educación urge de un cambio, realizarlo no es imposible, pero atentaría contra muchos intereses, especialmente, abandonar parte de nuestra zona de confort, de nacionalismo chauvinista, de complejo de superioridad, pero es necesario.

Es necesario, para fortalecer una verdadera ciudadanía crítica, informada, incapaz de ser manipulada. Tal vez, esto pueda resultar muy idealista, pero las crisis recientes, muestran la necesidad de, al menos, intentarlo.  

4. ¿Podría describir ampliamente los sectores interesados en debilitar las instituciones públicas?

Sin tapujos y aprovechando que esta es una plataforma de libertad y discusión democrática, se puede enfatizar: esos sectores son las oligarquías, ni siquiera es necesario llamarlas élites ni grupos de poder. Hay que respetar nuestra rica historia latinoamericana, son las oligarquías, sin duda. Ya antes nos referimos a ella y es bueno enfatizar y ser un poco más explícito. Estos grupos son muy ricos, extraordinariamente ricos, especialmente si lo comparamos con el ciudadano promedio, el cual posee un salario bastante malo y poco "competitivo" (incapaz de obtener casa propia y en muchos casos, de garantizar la subsistencia). Descienden de la vieja y conocida oligarquía cafetalera (un puñado de familias) y como ya fue mencionado, destacan por sus estrategias y su capacidad de adaptación, hoy no solo cuentan con inversiones en cerveza, azúcar y otros productos de exportación, también cuentan con sendas inversiones inmobiliarias, en turismo (los enclaves en Guanacaste…), controlan los medios de comunicación y muy importante, participación en otros países, ya que algunos  se pueden considerar como dueños de transnacionales (sí, de origen costarricense). 

Pero son grupos que prefieren cierto anonimato y que suelen considerarse a sí mismos, como gente emprendedora, con pequeñas fortunas y que no se diferencian del resto de la población. Esto último, tiene una gran ventaja, su actitud ha permitido que rechacen la vía militar y en general, el recurso a la violencia, a su manera (oligárquica), se sostiene un discurso democrático. No obstante, tienen una notoria alergia a los impuestos, a las tendencias de izquierda y a los movimientos sociales, no les agradan, creo –insistiendo en que es mi opinión– que conciben a las huelgas y protestas como gestos malagradecidos, de ciudadanos que son incapaces de comprender las ventajas que la oligarquía nos ha entregado tan «generosamente».

5. ¿Cuáles han sido las principales políticas y discursos empleados para debilitar la institucionalidad pública?

Aquí, creo que estriba una de las mayores contradicciones que los opositores al Estado muestran. Muchas de sus críticas, sinceramente, rozan con caricaturas de las tesis neoliberales (que de por sí, son más que cuestionables). Han declarado como absoluta verdad que el Estado anula la libertad cuando se entromete en asuntos económicos, que sus funcionarios captan demasiados recursos, que el Estado es ineficiente y para ello, han insistido en los discursos de ser empresario, de generar riqueza y en sí, el mayor logro de estas posiciones radica en la publicidad: la imagen de que el lucro y el materialismo son sinónimos de bienestar humano.

Pero, la contradicción que apuntaba, es que estos grupos (las oligarquías) no pueden socavar al Estado, muchas de sus fortunas dependen de su permanencia, de que éste brinde una educación para garantizar una pasiva mano de obra, que promueva la paz social, que construya infraestructura, que la población sea saludable (ejemplo a nivel mundial, sin duda), que negocie con las potencias y le facilite mercados para sus productos. Su prioridad radica en que el Estado no desarrolle la capacidad de frenarlas, de nuevo, de imponerle impuestos justos y además, tampoco quieren que se desarrolle una democracia representativa, crítica, inclusiva.

Por último, utilizan ciertos ejemplos de corrupción como muestra de los fallos del Estado: el caso del Banco Anglo, el “cementazo”, pero omiten que fueron los mismos grupos económicos los que se vieron beneficiados, que no es el empleado público común (y mal pagado) el responsable, sino las cúpulas políticas y las élites que las colocaron en esas posiciones las que han intentado desfalcar al Estado y hasta el día de hoy, siguen usufructuando los recursos públicos. Reiterando, son las élites, no el Estado, ni la sociedad civil. Los responsables tienen nombre y apellidos…

6. ¿Mediante qué mecanismos se podría volver a fortalecer las instituciones públicas? 

A mediados del siglo XX, los políticos honestos de algunos países que hoy cuentan con elevados niveles de vida, se dirigieron a sus respectivas poblaciones y les ofrecieron la ruta a seguir, no vamos a enumerar las políticas o propuestas, sino el punto de partida: es un proceso que tardará varias décadas. De nuevo, nuestro mediocre sistema educativo, los medios de educación y muchos charlatanes (incluidos algunos que pronuncian sermones) quieren vender superchería y ofrecer soluciones milagrosas; pero eso es ridículo, así de sencillo. Problemas que venimos arrastrando por décadas no se pueden solucionar con un nuevo y brillante partido, con un líder carismático ni en un solo periodo presidencial. El principal mecanismo, es que yo debo aceptar que nunca viviré en una Costa Rica próspera y plenamente desarrollada, pero en su lugar, espero que las próximas generaciones sí puedan. Esto es rechazar el credo neoliberal, yo no quiero beneficios para mí y mucho menos inmediatos, quiero verdadera riqueza y prosperidad para los que vienen mañana.

Una vez aceptado esto, no es imposible aplicar medidas. La educación debe ser reformada, un sistema sencillo que incentive la crítica, la lectura, el método científico, las artes y que se supriman las clases de superchería y nacionalismo. Y fomentar el encuentro entre personas, la discusión cara a cara, la difusión de ideas y conocimientos. Más radios locales y libres, folletines, hojas sueltas. Aquí hay que hacer otro hincapié la educación y el conocimiento no deben ser confundidos con entretenimiento ni juegos, no lo son, son otra área de la vida humana y se debe inculcar el amor al conocimiento y al pensamiento inquisitivo. Hay que construir una ciudadanía fuerte, que ya no compre los periódicos amarillistas y apague el televisor cuando atacan los noticieros. Esa ciudadanía, no iría a votar por los mismos charlatanes, no la manipularían canciones y frases reiterativas y aparte, si tuviéramos personas con una gran preparación (no con títulos comprados o impresos en aguas internacionales…), tendríamos una garantía adicional de figura políticas, sino honestas, al menos competentes y que si entiendan los proyectos de ley que les corresponde discutir y eventualmente, aprobar. Con este proceso, las instituciones públicas no estarían en permanente asedio y la esperanza es que se esfumarían los terroristas del lucro que actualmente quieren aprovecharse de la riqueza pública.

7. ¿Cuáles han sido las instituciones públicas más debilitadas durante las últimas dos décadas y por qué?

Educación, salud y energía (telecomunicaciones), cuando muchas de ellas no deben ser consideradas como actividades lucrativas, sino, como básicas para la supervivencia y el bienestar humano. Pero no olvidemos, que el agro fue desmantelado hace más de tres décadas y que hoy –sobre todo en este contexto del covid-19– tenemos un grave peligro latente en materia de soberanía alimentaria. Además, las oligarquías y sus charlatanes neoliberales aprendieron ciertas lecciones, desde hace casi 20 años, prefieren omitir el tema directo de privatizaciones o de cierres completos de instituciones, en su lugar, se han encargado de impulsar instituciones que parecen cascarones vacíos, existen, tienen grandes edificios, pero están comatosos, como ocurre como varias entidades del campo agrario. Del mismo modo, muchas instituciones de salud, solo sirven para repartir medicamentos basura y tomar la presión arterial, si quieres salvar tú vida, desembolsa varios miles de dólares (y sí, olvida los colones…). Este es un gran triunfo para las oligarquías, no quieren darle muchos recursos a estas instituciones (el déficit de la Caja…) y se contentan con que mantengan vivos a los pobres y que brinden cierta educación básica que permita asegurar un trabajo en alguna empresa agroexportadora.

8. ¿Cuál ha sido el papel de las instituciones públicas en la crisis actual del COVID-19?

A principios de mayo de 2020 y comparado con otras latitudes, el desempeño de las instituciones costarricenses, ha sido asombroso y digno de alabar, en muchos aspectos. Sin lugar a dudas, los laureles se los llevan el sector salud y no es para menos, son décadas de arduo trabajo, de una gran experiencia acumulada.

Aquí de nuevo, se puede ejemplificar el sentido de caricatura de las críticas neoliberales este es el momento para cuestionar y más aún, denunciar la farsa del neoliberalismo, el culto al dinero y todas esas diatribas en defensa de la economía [en estos momentos, cuando se habla de “economía” o “reactivación económica”, no se trata de los sectores de subsistencia, ni servicios esenciales, no; los medios están chillando para que las transnacionales sigan enriqueciéndose de forma obscena, aunque eso implique la muerte de millones de personas o la degradación ambiental]. Imaginemos, que hace unos años las políticas que pregonaban ciertos charlatanes se hubieran aplicado y se hubiera tomado la decisión de cerrar o privatizar la Caja (lo sé, no se debe realizar historia alternativa…) ¿cuántas pilas de cadáveres tendríamos en estos momentos? ¿Cuántas fosas comunes se estarían abriendo? ¿Y el desempleo? Lo extraño sería que se mantuvieran personas con algún trabajo semidecente…

Sencillamente, la empresa privada y sobre todo, las transnacionales, no pueden hacerse cargo de algo tan complejo y costoso como la salud humana. Los hospitales privados cuentan con alta tecnología, personal de primera y demás, pero como los países “desarrollados” bien han demostrado, no pueden atender a grandes volúmenes de personas, nunca fueron diseñados para estas circunstancias y aparte su concepto de salud, es uno altamente mercantilizado.

Por supuesto, la salud pública es la gran protagonista de esta emergencia, la insigne Caja Costarricense del Seguro Social, pero debemos recordar que ella es el producto de los movimientos sociales de la primera mitad del siglo XX que exigieron un mejoramiento real de sus condiciones de vida, cristalizado en las célebres reformas de los años cuarenta; las cuales no se deben reducir a la obra de un político o partido, sino a la necesidad de toda una sociedad, sobre todo, la necesidad de salir del retraso en que nos encontrábamos, al carecer de seguro social, código laboral y educación superior. Todas estas conquistas, porque nunca fueron regalos, fueron difíciles de obtener y todavía estamos luchando por mantenerlas y mejorarlas, aunque muchos terroristas las quieran destruir.

La otra institucionalidad que ha respondido con creces, es la sociedad civil (formada, por la interacción de varias instituciones pública que ella misma ha promovido). A pesar del mediocre sistema educativo (sobre todo la educación básica), la población ha comprendido que las medidas aplicadas, como el confinamiento, tienen como gran propósito proteger todas las vidas, enfatizando, todas. Es un gran esfuerzo solidario, que muestra los mejores rasgos de nuestra sociedad y que es la muestra, de que es posible lograr un cambio y alcanzar la vía de una verdadera prosperidad y desarrollo inclusivo. Por eso, no tenemos a maniáticos blandiendo armas de alto calibre, invadiendo sitios de gobierno y exigiendo que les devuelvan su malentendida libertad; asimismo, esto es una muestra de cómo el sistema educativo ha fallado mucho más de lo se creía en los países desarrollados…

¿Por qué Costa Rica ha sido diferente? Por su herencia de los últimos ochenta años, la Universidad de Costa Rica ha sido un pilar indudable en nuestra supervivencia, es la base del resto de universidades (incluyendo las privadas…) y ha aportado sendos profesionales que han mantenido a nuestro país funcionando, a pesar de los políticos corruptos e incompetentes. Médicos, ingenieros, microbiólogos (tan importantes en este emergencia), agrónomos, profesores, artistas, la lista es interminable; todos y cada uno de ellos sostienen nuestra sociedad. Es educación superior gratuita, de calidad y que trata de ser inclusiva (con las sedes regionales y sus becas). ¿Cómo sería este país sin las universidades y sí en su lugar se hubiera impulsado el ejército? Tétrico, sin duda. 

Por último, muchos otros argumentos positivos se pueden decir del aporte del ICE, manteniendo las telecomunicaciones, incentivando el internet gratuito, que hoy, miles de jóvenes están utilizando y que les permite seguir accediendo al conocimiento y a una educación en momentos tan críticos como estos. Entonces, resulta más que clara la importancia de mantener y perfeccionar estas instituciones; desmantelarla es sinónimo de suicidio social.

9. ¿Cómo ha sido el accionar del gobierno en cuanto al debilitamiento de las instituciones públicas en el marco de emergencia del COVID-19?

Esto es un tema interesante, creo que abre muchas posibilidades electorales para el futuro, de mantenerse la tendencia actual, es fácil imaginar las campañas: “el partido que mantuvo a flote a Costa Rica durante su hora más oscura”… Por otra parte, buenos números de aprobación pueden blindar a un gobierno, le dan luz verde para que promueva proyectos que serían totalmente ineptos. ¿Debilitar la salud pública? ¿Contraer el presupuesto de la educación? Honestamente, me parece ridículo, insano pensar o proponer algo similar y luego recuerdo las charlatanerías de los neoliberales…

Creo, de nuevo con sumo pesar, que aunque la tendencia se mantenga y logremos superar esta crisis de la forma que hasta ahora lo hemos hecho (o inclusive en el peor escenario, el cual ni siquiera quiero explorar), muchos prefieren abrazar de nuevo la tranquilidad, la «verdadera normalidad», ya que sin duda, todos extrañamos a nuestros respectivos entorno sociales y nadie quiere seguir escuchando estadísticas de muerte, noticias lúgubres y más que deprimentes. Queremos vivir y eso sencillamente, nos hace humanos. Pero como humanos, tendemos a repetir los mismos errores o crear nuevos, maximizados. Muchos querrán olvidar esta pandemia y al hacerlo, convocamos cataclismos. 

Esta emergencia, es una oportunidad para reflexionar, para pensar en qué tipo de sociedad queremos y cómo alcanzarla. Y a pesar de nuestras imperfecciones, de los variados defectos de nuestros políticos, hay muchas esperanzas, el amor por los demás que se enseña en las familias, universidades y en muchas iglesias, ha calado hondo y muchos líderes, en esta hora tan complicada, han mostrado su compromiso con la vida y en lugar de convocar supercherías (o recomendar la ingesta de desinfectantes…) han cedido la palabra a la ciencia, al conocimiento, a la seriedad. Tal vez, cuando regrese el confort, el bienestar, los abrazos; en toda esa comodidad tan extrañada, muchos se inclinen a privatizar y a lucrar, pero al menos, tenemos la convicción de que podemos discutir, que podemos lograr empatía y de esa forma, defender nuestra institucionalidad, ya que al final, lo más importante es que defendamos la vida, que protejamos sin ambigüedades nuestro proyecto de sociedad virtuosa. No se limita a defender la Caja, las universidades o cualquier otra, es asegurar que tendremos un futuro y la posibilidad de enfrentar y derrotar a la próxima emergencia que se presente en nuestro camino.

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Modo de citado: 

Sección de Memoria Histórica. (29 de mayo, 2020). Debilitamiento de las instituciones públicas: Entrevista completa a Jorge Marchena Sanabria. Memoria Histórica. Más allá de la Cortina. Heredia, Costa Rica: Cátedra Autónoma de Filosofía Política. Recuperado del: https://masalladelacortina.com/contenido/420/debilitamiento-de-las-instituciones-publicas-entrevista-completa-a-jorge-marchen

 

 

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